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Mundo Wendel por Hernán Arias
En algún lugar
Ricardo Piglia dice que los consejos del viejo Vizcacha son como ruinas de
relatos perdidos. Un acierto poético de Piglia, sin duda, con el que resulta
difícil no coincidir: pensar esos consejos no como simples enseñanzas, sino
como ruinas, como lo que quedó de algo a lo que ya no podemos acceder,
pero que intuimos. Yo tengo esa sensación frente a la obra de Germán Wendel.
Sus pinturas, como las ruinas, narran por elipsis. Pero en este caso, a
diferencia de lo que ocurre con los consejos del viejo Vizcacha, que pretenden
universalizar desde la vejez, los relatos de Wendel tienen la asombrosa
capacidad de devolvernos a una intimidad casi olvidada, a nuestra secreta
mirada de niños. Frente a sus pinturas, como en la infancia, siempre estamos solos.
Y en soledad adivinamos que esos relatos, a los que ya no podemos acceder,
hablaban a su vez de mundos perdidos. |
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