Revista La Rana
316 segundos para una obra maestra
por Hernán Arias


Los videos de Björk dirigidos por Michel Gondry son extraordinarios. No sólo la apuesta estética es provocativa y deslumbrante, sino que además este director decide arriesgar siempre en los procedimientos narrativos, demostrando un manejo de la técnica del relato audiovisual poco frecuente en los video clips. Bachelorette es sin duda uno de sus puntos más altos.

En principio este video parece estar a punto de clausurar una discusión: sobre la posibilidad -o no- de elaborar un relato de alta complejidad exclusivamente con imágenes. Gondry deja en claro que, si se es lo suficientemente hábil, en el género del video clip uno puede llegar a prescindir de las palabras. Le basta con una muy breve introducción de Björk -su voz en off- para iniciar el relato, y lo demás es resuelto con imágenes. La historia es la siguiente: una campesina encuentra un libro enterrado junto a su cabaña; cuando lo abre se sorprende al ver que las páginas están en blanco, pero, de golpe, en esas páginas se empieza a escribir un relato. El relato se titula My Story, y cuenta la historia de una campesina que un día encuentra un libro enterrado junto a su cabaña y decide viajar a la ciudad para publicarlo. La campesina que lee la historia -representada por Björk- simultáneamente la protagoniza: viaja en tren a la ciudad para llevar el libro a Clark Publisher, un editor. La obra se convierte rápidamente en un éxito editorial, en un best seller, y la campesina inicia un romance con Clark. Juntos visitan a Herrmann Productions con la idea de montar una obra de teatro en la que se cuente My Story, y el productor, entusiasmado, decide financiarla. El éxito en el teatro también es inmediato. En este punto se acentúa el giro fantástico del comienzo: la puesta teatral se cierra sobre sí misma, y una representación conduce a otra -realizada en un segundo escenario montado sobre el primero- y luego a otra -en un tercer escenario- y finalmente a otra más -en un cuatro escenario. Mientras esto pasa, en la "vida real" -llamémosla así- la campesina sufre una crisis amorosa con Clark y se separan. Finalmente la Naturaleza -representada por movedizas ramas- irrumpe en la sala del teatro en busca del libro y lo recupera. En la última escena vemos a la campesina, sola, cantando junto a su cabaña.

Hay dos cuestiones centrales en este video. En primer lugar, Gondry le da una sutil vuelta de tuerca a un procedimiento narrativo tradicional: la circularidad del relato es sólo aparente. Si bien es cierto que en el final del video vemos a la campesina junto a su cabaña -de donde la vimos partir- y el libro ha vuelto a estar bajo tierra -como al principio-, el director ha desarrollado dos planos narrativos bien diferenciados -el de la vida de la campesina, por un lado, y el de la ficción, por el otro- utilizando con eficacia el blanco y negro para la primera historia, y todos los colores para la segunda. De ahí que pueda llevar a cabo una progresión, haciendo de ambas historias una sola: en la última escena, la campesina cantando junto a su cabaña es mostrada en colores, lo que da cuenta, de un modo sutil, de que el personaje ha sufrido una transformación. La campesina ya no es la misma, después de su experiencia con el amor por un lado y con el arte por el otro, ha regresado a su cabaña -a la Naturaleza- y su vida se ha "vuelto de colores".

En segundo lugar, Bachelorette logra una sólida fusión entre el procedimiento y el mensaje -llamémoslo así- explorando las posibilidades exclusivamente visuales del video clip, al punto de llegar casi a prescindir, como lo señalaba al principio, de las palabras para narrar. La prueba está en que el video puede ser visto e interpretado en absoluto silencio. Por otra parte, uno puede encontrar toda una poética condensada en ese relato: la obra de Björk insiste en los beneficios de una vuelta a la Naturaleza, y Gondry logra cifrar ese mensaje en el procedimiento. La propuesta narrativa sintetiza con maestría los principios éticos y estéticos de la artista islandesa.

En algún lugar Borges cuenta una anécdota de su infancia: cuando descubrió dentro de la ilustración de un tarro de bizcochos, en la que una familia feliz disfrutaba de una merienda, la imagen del mismo tarro de bizcochos sobre la mesa. Esa reproducción al infinito, cuenta Borges, lo impresionó para siempre. Con Bachelorette, Michel Gondry nos provoca algo parecido.

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