El modernismo de Ñ (X) ante la obra de Néstor Kirchner (fragmento)
por Ignacio Barbeito
No
resultaría caprichoso sugerir que aquella escena plasmada por Santoro volvió a
actualizarse en la superposición cronológica de dos eventos que nos son más
próximos: la procesión multitudinaria a Plaza de Mayo para despedir al
ex-Presidente Néstor Carlos Kirchner tras su inesperada muerte y el tema
escogido por Ñ, la revista cultural del Grupo Clarín, para encabezar su edición
especial del 30 de octubre: "Usina de Cultura Ñ". Mientras cientos de miles de
personas se acercaron a la Casa Rosada entre el 27 y el 30 de octubre de 2010
testimoniando su adhesión a un proyecto político, económico y, sobre todo,
cultural, el Grupo Clarín distribuyó en los kioscos de todo el país la edición
n° 370 de Ñ. Revista de Cultura, informando de los resultados de un selecto
encuentro de artistas en la remota localidad balnearia de Ostende.
Aunque
poco se reconozca, Ñ es la revista cultural más difundida y leída de la
Argentina. En lo que respecta a la cantidad de sus lectores y seguidores fácil
es adivinar la primera causa de su éxito: el respaldo económico y logístico del
monopolio comunicacional comandado por Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de
Noble. En los últimos tres años, algunos redactores de Ñ (al igual que como
sucede ahora con Ciudad Equis) han venido realizando auténticos malabarismos
verbales para eludir declaraciones que pudieran contradecir la línea editorial
marcada por el jefe y propiciar un despido; otros, sencillamente, han dejado
fluir torrentes de banalidad chic. Es parte de lo que el Grupo llama "libertad
de expresión".
Esta
vez, poco antes de la muerte de Néstor Kirchner, en el fragor de la contienda
cultural más profunda que quepa mencionar en las últimas décadas de la historia
argentina -destacándose la disputa por la promulgación y entrada en vigencia de
la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual-, los ideólogos de Ñ impulsaron
un encuentro sectario de artistas en la localidad balnearia de Ostende para
reflexionar sobre el "estado de la cultura". Según Ñ, los aproximadamente
veinte artistas que se hicieron presentes eran algunos de los "más relevantes
de la escena actual", aunque no cuesta suponer que tal pronunciamiento fue una
retribución adicional otorgada en concepto de presentismo.
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